Guía · revisada en octubre de 2026

La cisterna no para de cargar o pierde agua a la taza: qué es y qué hacer

Se oye llenar a cualquier hora o cae un hilo de agua dentro de la taza. Casi siempre es una de dos piezas, y se sabe cuál en cinco minutos.

Dos piezas, dos síntomas

Dentro de una cisterna vista hay dos mecanismos: el flotador, que abre el agua cuando el depósito se vacía y la corta cuando se llena, y el descargador, la pieza del fondo que suelta el agua al pulsar y que tiene que quedar cerrada el resto del tiempo. Cuando la cisterna no para de cargar, falla uno de los dos.

Si el flotador no corta a tiempo, el agua sube hasta el tubo de rebose y se va por él a la taza sin parar. Si el que falla es el descargador, la goma de cierre ya no sella y el agua se cuela por abajo poco a poco; el depósito baja, el flotador vuelve a abrir y se oye llenar cada rato.

Cómo saber cuál es, sin herramientas

Quita la tapa de la cisterna con cuidado, que es de porcelana y pesa, y mira el nivel del agua con el depósito lleno. Si llega al borde del tubo de rebose y se derrama por dentro, el problema es el flotador o su ajuste. Si el agua se queda por debajo del rebose pero aun así se oye llenar de vez en cuando, es el descargador.

Hay una prueba que lo confirma: echa unas gotas de colorante alimentario, o un chorro de café, en el agua del depósito y no tires de la cadena. Si al cabo de un rato el agua de la taza aparece teñida sin que nadie haya pulsado, se está escapando por la goma del descargador.

  • Agua por el tubo de rebose: flotador mal ajustado o que no cierra.
  • Color en la taza sin pulsar: goma del descargador que no sella.
  • Llena muy despacio o no llena: flotador con cal o filtro de entrada obstruido.

Lo que puedes hacer tú hoy

Mientras tanto, cierra la llave de escuadra que alimenta la cisterna, la pequeña que sale de la pared junto al inodoro. La cisterna se vaciará una vez y no volverá a llenar, pero dejas de perder agua. Para usar el inodoro, abres la llave, esperas a que llene, tiras y la vuelves a cerrar.

Si es el flotador, muchos modelos tienen un tornillo o una pestaña para bajar el nivel de corte: bájalo hasta que el agua se quede un par de dedos por debajo del rebose. Si es la goma del descargador, a veces basta con limpiar la cal del asiento; si está deformada o dura, hay que cambiarla o cambiar el descargador entero.

  • Cierra la llave de escuadra si pierde sin parar.
  • No dejes pastillas de limpieza dentro del depósito: resecan y deforman las gomas.
  • Haz una foto del interior con la tapa quitada: con ella se sabe qué pieza llevar.

Cuándo toca cambiar el mecanismo

Si la goma está cuarteada, el flotador tiene años y la cal se ha comido las piezas, ajustar solo alarga el problema unas semanas. En una cisterna vista lo que suele compensar es cambiar descargador y flotador a la vez: son piezas universales que encajan en la mayoría de depósitos y se montan sin tocar la taza ni la pared.

Nosotros llevamos en la furgoneta descargadores de doble pulsador y flotadores silenciosos universales, así que casi siempre queda resuelto en la misma visita. Si tu cisterna es de un modelo con pieza propia, la identificamos por la foto, la pedimos y volvemos con ella.

Si la cisterna está empotrada en la pared

En una cisterna empotrada pasa exactamente lo mismo, pero el acceso es por el hueco del pulsador: se quita la placa y se trabaja por ahí sin abrir el alicatado. Lo que cambia es que las piezas suelen ser de la marca del depósito, así que la foto del pulsador y del interior es todavía más importante.

Si la marca ya no fabrica recambios, hay salidas antes de romper la pared, y las contamos en la guía de la cisterna empotrada sin repuestos.

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